Educación alimentaria en la adolescencia

miércoles, abril 4, 2012

Durante esta etapa, las necesidades nutricionales se asocian directamente con los cambios en la composición corporal. Existen ciertos nutrientes que son críticos en esta etapa y deben formar parte de la alimentación diaria.

A los adolescentes se los debe orientar correctamente en cuanto a la selección de alimentos, la cual debe incluir variedad de los mismos, para no incurrir en carencias.

La educación alimentaria es muy importante, puesto que a esta edad comienzan a jugar un papel fundamental los medios de comunicación que promueven el consumo de la llamada “comida chatarra” y también modelos de imagen corporal que no se adecuan a un real modelo saludable.

Existen a esta edad ciertas tendencias, modas y costumbres que no siempre son las adecuadas.

En relación a la alimentación, los adolescentes suelen tener una mayor tendencia a pasar por alto las comidas; sobre todo el desayuno y la merienda y algunos  el almuerzo, acostumbran a ingerir refrigerios, sobre todo dulces, poseen un consumo inadecuado de comidas rápidas y más que nada en las mujeres hay una predisposición a seguir dietas desequilibradas.

Se los debe aconsejar y planificar con ellos el plan alimentario saludable, tratando que comprendan  cual es la importancia, no para el momento actual, sino para el futuro y el resto de su vida. En esa planificación entran en juego los profesionales pero también la familia responsable de la alimentación.

Los estudios demuestran que los cambios de conducta alimentaria logrados durante esta etapa de la vida, son lo que se pueden llegar a perpetuar en la vida adulta.

En la alimentación del adolescente debemos tratar de: 

– Incluir todo tipo de alimentos y preparaciones simples, los condimentos adecuados, pocas frituras y métodos de cocción mas saludables(horno, hervido, vapor, a la plancha)

– Realizar una buena selección de carnes magras (vacuna, pescado, pollo), vegetales y frutas (al menos un plato de vegetales crudos y 2 frutas al día)

– Evitar la monotonía, ya que puede producir deficiencias nutricionales y también inapetencia por “hastío organoléptico”

– Lograr un buen aporte diario de calcio y fósforo, mediante leche y derivados (queso, yogur, postres) y de hierro a través de carnes y legumbres, combinados con un cítrico (ej. Tomate).

– Elegir grasas de buena calidad (aceites, frutos secos) y reducir la saturada (manteca, grasa, crema, lácteos enteros).

– Limitar en consumo de bebidas gaseosas azucaradas y jugos artificiales, y preferir siempre el agua.

– Aumentar el consumo de fibra a través de los cereales integrales, frutas enteras con su cascara, vegetales crudos, legumbres, pan o galletitas integrales.

– Crear buenos hábitos alimentarios desde edades tempranas para que persistan durante toda la vida, mediante educación alimentaria, logrando así prevenir enfermedades.

Licenciada en Nutricion Ana M. Diangelo

http://www.facebook.com/espacionutricion

 

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