Estar delgado no es sinónimo de salud

viernes, julio 19, 2013

Se sabe que la obesidad agrava algunos problemas de salud, como las patologías cardiovasculares, óseas, respiratorios, entre otras, independientemente para cada sexo. Además, la sociedad insiste en una valorización mayor de la moda que la del estado de salud, llegando a extrapolar conceptos como delgadez (“sinónimo de salud”) y gordura (sinónimo de enfermedad). Y si bien lo dicho sobre la obesidad es verdad, esto último, puede provocar nuevos mitos en una sociedad fundamentada en el culto a la imagen física.

Actualmente en la sociedad se potencia este concepto positivo de la delgadez  y se observa a la gordura como un estado negativo.

En este contexto general, la medicina preventiva tiene que hacer un gran esfuerzo para promover la cultura de la salud.  Pues cada persona es única en función tanto de variables dependientes (como las del sexo, la raza, la edad), como de factores independientes (culturales, económicos y sociales).

La educación para la salud no tiene como objetivo solo transmitir información, sino también, el fomento de la motivación, la autoestima, mejorar el conocimiento de la población en relación con la salud, y el desarrollo de habilidades personales que lleven a la salud individual y comunitaria.

La información para la salud incluye, no solo la información relativa a las condiciones sociales, económicas y ambientales subyacentes que influyen en salud, sino que también se refiere a los factores de riesgo y comportamiento de riesgos. La educación para la salud supone la distribución de información y, en un proceso de aprendizaje, el desarrollo de habilidades personales para que, con diferentes formas de actuar y posibilidades organizativas, se den prácticas orientadas a producir cambios sociales, económicos y ambientales que favorezcan a la salud.

La delgadez se puede conseguir de diferentes formas, por constitución física, por no comer adecuadamente y otra posibilidad, por seguir una dieta sana y equilibrada más la práctica de deportes o alguna actividad física programada. Pero no todas las formas son saludables. Ser delgado por naturaleza implica tener un metabolismo mucho más acelerado que el resto, que hace que los alimentos que ingerimos sean asimilados más rápido.

Estas personas rara vez cuidan su alimentación, lo que no significa que están todo el tiempo saludables, ya que pueden ingerir  alimentos no nutritivos que afectan a su sistema.

Por otro lado, las personas que se convierten en dietantes crónicos para estar delgados, y que nos son guiados por un profesional de nutrición,  pueden dejar de consumir las cantidades necesarias de nutrientes para mantenerse sanos, y es así  que se pueden desarrollar numerosas carencias que afectan al funcionamiento de muchos órganos que, a la larga, pueden acabar en diferentes afecciones.

En cambio, cuando hablamos de  peso saludable y cómodo, este peso  puede considerarse el peso ideal de una persona. Este es el peso en el que una persona se siente bien, se ve bien, está bien y que a demás, lo pueda mantener en el tiempo.

Lo más adecuado para llegar a este peso es hacerlo mediante el seguimiento de una alimentación equilibrada en la que no falte ningún tipo de nutriente, ya que todos son necesarios para el organismo y para a un correcto funcionamiento de cada unas de las partes que lo componen; sumarle el deporte o la practica de una actividad física programada es un aliado perfecto.

No siempre estar delgado a cualquier precio es sinónimo de salud.

Licenciada en Nutrición María Cudós.

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