Movimiento

Fuente: Espacio Nutrición

El cuerpo nació para estar en movimiento, de forma tal que se recomienda realizar una actividad física adaptada y adecuada a las condiciones de cada persona, para que su práctica sea de manera continua.

Dentro de un plan de descenso de peso, cabe destacar que la  dieta hipocalórica sin actividad física concomitante disminuye tanto la grasa corporal como la masa magra, lo que lleva a una disminución del metabolismo basal, con el aumento de la posibilidad de recuperar fácilmente el peso perdido.

Finalmente es sumamente importante evitar el sedentarismo sumado a la obesidad ya que ambos son factores de riesgo de enfermedades coronarias, diabetes, etc.

Consideremos ahora el factor psicológico.

Los beneficios a este nivel pueden ser evaluados desde dos puntos de vista:

1. La mejoría psicológica en sí misma;

2. La influencia de esta mejoría en la continuidad de un plan de obesidad.

Son múltiples los beneficios de la actividad física a nivel psicológico, tanto para la persona que tiene que descender de peso como para aquella que presenta un peso saludable. Pasemos a enumerar los más destacados:

  •  Enseña a superarse.
  • Mantiene alta la autoestima.
  • Mejora el desarrollo motor y la postura.
  •  Renueva la motivación.
  •  Produce un efecto distractor y relajante de la cotidianeidad a nivel mental.
  •  Corta el círculo vicioso del obeso (tensión – excesos en la ingesta – culpa – tensión, etc.).
  •  Favorece el proceso digestivo.
  •  Contribuye a la reconciliación del obeso con sus sensaciones corporales.
  •  Mejora el sueño.
  • Alivia tensiones.
  •  Es anti-estrés y ayuda a controlar la ansiedad.
  •  Disminuye el apetito relacionado a estos factores.
  • Disminuye la depresión.
  • Eleva la calidad de vida.

Podemos así coincidir con Stunkard, quien sostiene que el principal efecto del ejercicio físico es realzar la sensación de bienestar, mejorar la autoestima y ayudar a mantener la motivación y la adherencia permanente.